
Un tubo de pasta de dientes clásica tiene 75 ml. Lo metemos en el neceser sin pensarlo, y sin embargo, es uno de los productos más a menudo confiscados en los controles de seguridad. La pasta de dientes es clasificada como un gel por las autoridades aeroportuarias, lo que la somete a las mismas restricciones que las cremas, las espumas de afeitar o los champús líquidos.
Por qué la pasta de dientes es un problema en el control de seguridad en avión
Es difícil imaginar un tubo de pasta de dientes como un objeto de riesgo. El problema no proviene del producto en sí, sino de su consistencia. La normativa europea clasifica en la categoría “líquidos” todo lo que presenta un carácter parcialmente líquido a temperatura ambiente: geles, pastas, cremas, aerosoles, lociones. La pasta de dientes en tubo cae directamente en esta categoría, sin importar su marca o composición.
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Esta clasificación conlleva una consecuencia directa: cada envase de pasta de dientes en cabina no debe superar los 100 ml. Es la capacidad indicada en el tubo la que cuenta, no la cantidad restante en su interior. Un tubo de 125 ml a medio vacío será rechazado.
Se puede consultar la normativa sobre la pasta de dientes en avión antes de partir para evitar sorpresas desagradables en el control, especialmente cuando se viaja con varios productos de higiene.
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Saco transparente y equipaje de cabina: las reglas concretas para la pasta de dientes
La regla del saco de plástico transparente sigue siendo la norma en los aeropuertos europeos. Todos los productos líquidos, geles y pastas transportados en cabina deben ser reunidos en una sola bolsa resellable con una capacidad máxima de un litro. La pasta de dientes ocupa su lugar junto al desodorante, la crema hidratante y el gel hidroalcohólico.

La bolsa debe poder cerrarse. Una bolsa de congelación con cierre estándar sirve. Algunos aeropuertos las proporcionan gratuitamente en los puntos de control, pero no se puede contar con ello en todas partes.
- Cada envase colocado en la bolsa no debe superar los 100 ml de capacidad indicada en el embalaje
- Se permite un solo saco por pasajero, incluidos los niños que tengan su propio billete
- La bolsa debe ser sacada del equipaje de cabina y presentada por separado al pasar por el escáner
Las devoluciones varían en este punto, pero algunos aeropuertos equipados con escáneres de nueva generación ya no exigen sacar la bolsa del saco. Esta práctica no es generalizada, y es mejor prever la bolsa visible por defecto.
Pasta de dientes sólida y alternativas en pastillas: lo que escapa a la regla de los líquidos
La pasta de dientes en tubo no es la única opción. Las pastas de dientes sólidas, en forma de pastillas para masticar o en polvo, no están clasificadas como líquidos. Por lo tanto, no están sujetas al límite de 100 ml ni a la obligación de la bolsa transparente.
Concretamente, se puede meter un frasco de pastillas de pasta de dientes directamente en el equipaje de cabina sin restricción de volumen. Para los viajeros que salen con una bolsa ligera y un neceser ya cargado, es una ganancia de espacio real en el famoso saco de un litro.
El polvo de pasta de dientes funciona bajo el mismo principio. Siempre que el producto se presente en una forma seca y no pastosa, queda fuera de la categoría regulada. Atención, una pasta de dientes presentada en gel compacto o en bálsamo sigue siendo un gel a los ojos del control, incluso si el fabricante la comercializa como “sólida”.
Transporte de pasta de dientes en bodega: límites y precauciones prácticas
En bodega, la restricción desaparece casi por completo. Los frascos pueden alcanzar los 500 ml, y el límite global por equipaje se sitúa alrededor de dos litros para todos los productos líquidos y geles. Por lo tanto, se puede llevar un tubo de pasta de dientes de formato familiar sin dificultad.

La única precaución operativa se refiere a las fugas. La presurización de la bodega puede provocar derrames si la tapa del tubo no está bien cerrada. Envolver la pasta de dientes en una pequeña bolsa de plástico hermética protege el resto del equipaje. No es una obligación regulatoria, pero es un reflejo que evita encontrar la ropa impregnada de menta.
Variaciones entre aeropuertos y compañías aéreas: lo que cambia según la ruta
La regla de los 100 ml por envase y de la bolsa de un litro es un estándar europeo, pero su aplicación varía de un aeropuerto a otro. Los escáneres de última generación, capaces de analizar el contenido de los equipajes en tres dimensiones, permiten en algunos aeropuertos relajar las exigencias de presentación. El pasajero ya no necesita sacar sus líquidos.
Esta modernización no es uniforme. Un vuelo con escala puede implicar dos controles de seguridad en dos aeropuertos que aplican prácticas diferentes. Uno se encuentra conforme en un punto de partida y en infracción en una escala.
- Verificar las instrucciones específicas de cada aeropuerto de tránsito antes de partir
- Mantener la bolsa transparente lista incluso si el aeropuerto de origen ya no lo exige
- Para los vuelos fuera de la Unión Europea, informarse sobre las normativas locales que pueden ser más estrictas
Algunas compañías aéreas añaden sus propias restricciones sobre el tamaño o el peso del equipaje de cabina, lo que reduce indirectamente el espacio disponible para el neceser. Adaptar el contenido al formato de la bolsa permitida sigue siendo el mejor enfoque.
El reflejo más fiable sigue siendo partir con un tubo de pasta de dientes de formato viaje, una bolsa zip de un litro, y guardar el gran tubo en bodega. Con estos tres elementos en su lugar, el paso por el control de seguridad no presenta ningún problema, sea cual sea el aeropuerto.